15.02.10 ¿Consultor o experto? Esa es la cuestión
¿Existe alguna diferencia entre un experto y un consultor? The Institute of Management Consultants de Estados Unidos responde que sí. Diferencias profundas:
Un experto es aquél que tiene un conocimiento exhaustivo sobre una determinada disciplina. Aquél cuyo conocimiento proviene de la experiencia, del entrenamiento, del aprendizaje, de la educación o de una combinación de todas ellas. Buscamos generalmente a expertos para tomar decisiones porque su maestría reconocida tarda años de esfuerzo en alcanzarse.
Sin embargo, un consultor es aquél que utiliza su conocimiento o capacidad para resolver un problema, sugerir una línea de conducta o crear un nuevo conocimiento. A diferencia del experto, él es quien utiliza su información en respuesta a un problema, el que posee una caja inmesa de cualidades para generar una solución. Sus cualidades pueden incluir la maestría, la independencia, la objetividad, los procesos analíticos, las habilidades extensas en el reconocimiento de patrón, la comunicación, y la inteligencia emocional. El valor de un consultor es poder diagnosticar correctamente y transformar con eficacia un problema a menudo mal definido y aplicar esa información privilegiada para crear una solución realizable y usable.
Algunos expertos son buenos consultores y viceversa. Algunos no son ni lo uno ni lo otro.
Y pocos son ambas cosas.
¿Y tú que opinas?
Artículo completo: Is there any difference between an expert and a consultant?
Difícilmente puede tener hueco en el mundo de la empresa el experto que no pone en práctica su experiencia y sus conocimientos. Tiene, además, la obligación de hacerlo con cierto éxito. El consultor es, en definitiva, ese experto que pone su conocimiento y experiencia a disposición de la empresa para generar la solución de problemas reales. El consultor, tiene además una obligación de ser “creativo”, entrando en una “cadena de retroalimentación”, de suerte que sus soluciones se convierten también en experiencias que generan conocimientos, que a su vez vuelven a estar en juego para aplicarlos ante nuevos problemas.
El experto sin más, sin ser un consultor, sería una figura estéril, poco útil si su saber no viene a aportar valor a las empresas.